Reino de Dios es un portal en internet que difunde el evangelio de Jesucristo y proclama las principios biblicos del Reino al Reves.
Blog de Raúl Armando de la O
domingo 20 de febrero de 2011
jueves 23 de diciembre de 2010
Reino de Adoración
Publicado por
Raúl Armando de la O
en
10:27
La experiencia del el bautismo en el Espíritu ha representado la llegada del Reino de Dios que viene con fuerza. El libro de los Hechos lo revela, “Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.” (1:5); Y agrega, “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo,…” (1:8).
Hay una estrechísima relación entre esta llenura del Espíritu y la respuesta de adoración en los creyentes en Jesucristo.
Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de Africa más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios. (2:4-11)
En la llenura del Espíritu los cristianos experimentamos un encuentro con El Rey. Jesucristo se convierte para nosotros en Señor en nuestros corazones. Es el acontecimiento del Reino de Dios que viene con fuerza y hace estallar la adoración de Dios en forma espontanea como evidencia de la presencia del Reino.
El hecho de la adoración unido al bautismo en el Espíritu puede ser definido como "el Reino que viene a salvarnos", al que corresponde la adoración que yo definiría como "salvífica"; unida estrechamente a la persona de Jesucristo en su humanidad.
Es Jesucristo el Salvador que salva con su humanidad. Que viene también a salvar la humanidad perdida, con tanta necesidad de curación como de liberación del diablo, de remisión de los pecados.
Y en torno a este gran estallido de la venida del Reino de Dios, en torno a la persona humana de Jesucristo salta adoración, directamente empeñada en glorificar a Jesucristo como Mesías: ¡Jesucristo que viene a salvarnos!
Hay una estrechísima relación entre esta llenura del Espíritu y la respuesta de adoración en los creyentes en Jesucristo.
Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de Africa más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios. (2:4-11)
En la llenura del Espíritu los cristianos experimentamos un encuentro con El Rey. Jesucristo se convierte para nosotros en Señor en nuestros corazones. Es el acontecimiento del Reino de Dios que viene con fuerza y hace estallar la adoración de Dios en forma espontanea como evidencia de la presencia del Reino.
El hecho de la adoración unido al bautismo en el Espíritu puede ser definido como "el Reino que viene a salvarnos", al que corresponde la adoración que yo definiría como "salvífica"; unida estrechamente a la persona de Jesucristo en su humanidad.
Es Jesucristo el Salvador que salva con su humanidad. Que viene también a salvar la humanidad perdida, con tanta necesidad de curación como de liberación del diablo, de remisión de los pecados.
Y en torno a este gran estallido de la venida del Reino de Dios, en torno a la persona humana de Jesucristo salta adoración, directamente empeñada en glorificar a Jesucristo como Mesías: ¡Jesucristo que viene a salvarnos!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)