El Reino de Dios es un Reino en contra de la enfermedad porque es generador de sanidad para el hombre.
El tema de la sanidad es controversial para muchos. El hecho que algunos cristianos sufren físicamente año tras año, aún cuando aman al Señor, ha llevado a muchos a concluir que la sanidad es algo que solamente Dios en su soberanía puede otorgar a sus hijos cuando El quiera.
Tal vez pensamos que el hombre pueda pedir la sanidad pero Dios no está obligado a sanar a nadie.
Esto último solo revela la profunda ignorancia o profunda incredulidad de la actividad del Reino que fue inaugurada por la vida y el ministerio del Jesucristo en este mundo.
El nuevo pacto de Jesucristo ha establecido que la sanidad es para todos, y si vivimos según los principios del Reino de Dios, la sanidad física es uno de los beneficios.
En Lucas capítulo 13, versículos 10-16, encontramos la historia de una mujer que había sufrida por dieciocho años con una enfermedad. Jesús declaró la enfermedad como ATADURA de Satanás y una LIGADURA, y le sanó. En los cuatro evangelios vemos Jesús sanando a todos los que venían a El. No existe ni un caso en lo cual Jesús no sanó a una persona que le había buscado en fe. Además, había un caso cuando Jesús ni siquiera sabía quién le había tocado para recibir la sanidad.
Sin embargo, lo que salió de Él fue el poder para sanar a esta mujer, sin saber si ella lo “merecía” o no (Marcos 5:24-34). Hechos 10:38 declara, “como Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los OPRIMIDOS por el diablo, porque Dios estaba con él.” Entonces, Dios llama las enfermedades como ataduras, ligaduras y opresión.
En la cruz de Jesús vemos que El no solamente llevó nuestros pecados sino también nuestras enfermedades (Isaías 53:4-5). Todo lo que el pecado de Adán había desatado en el mundo, la redención de Jesucristo destruyó (Colosenses 2:13-15). El hombre quedó redimido en espíritu, alma y cuerpo.
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