El Reino al Revés a diferencia de los reinos de este mundo, no escoge para su servicio a los capacitados, sino capacita a los escogidos. Sus súbditos tenemos la misión en este mundo de comunicar el Evangelio (las buenas nuevas) del Reino de Dios, extender sus dominios a toda la tierra.
Jesucristo comparó el Reino en su crecimiento, con una semilla de mostaza que siendo la más pequeña de todas las semillas, crece hasta ser la mayor de las hortalizas y se convierte en árbol de manera que las aves hacen nidos en sus ramas (Lucas 13:18-19).
La enseñanza esta parábola tiene por fin despertar la atención. Hoy sabemos que hay semillas más pequeñas que el grano de mostaza. Pero la mostaza negra, a modo de mata, que se da en Palestina, alcanza en un año, con buenas condiciones, una altura de 3 a 4 metros, con tronco amaderado por debajo y que, por tanto, se la puede tener por un árbol.
La semilla de mostaza se usa para describir que el Reino de Dios es pequeño en su principio, pero este Reino irá creciendo permanentemente en el tiempo. Este crecimiento va a ser de beneficio al mundo (“las aves del cielo vienen y hacen sus nidos en sus ramas”). Es decir, El Reino es una bendición para todo aquél que se refugia en sus ramas.
El Reino de Dios está diseñado para alcanzar, o hacer grandes cosas, aunque su principio fue pequeño.
Todos los súbditos que han nacido en este Reino (Juan 3:3-5) van a ser usados por Dios para producir el crecimiento de su Reino.
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